El síntoma antes que la técnica
“Me duele el hombro” es el punto de partida.
El dolor puede proceder del manguito rotador —con frecuencia del supraespinoso—, la bursa subacromial, el tendón del bíceps, la cápsula, la articulación acromioclavicular o glenohumeral. También puede llegar desde el cuello. Por eso no conviene elegir una infiltración o un barbotaje antes de precisar el diagnóstico.
Dolor al elevar el brazo
Puede aparecer al alcanzar un estante, vestirse, nadar, lanzar o trabajar por encima de la cabeza.
Dolor nocturno
Molestia al dormir sobre ese lado o al cambiar de postura durante la noche.
Pérdida de fuerza
Dificultad para sostener peso, separar el brazo o realizar gestos que antes eran normales.
Rigidez o bloqueo
La pérdida progresiva y global de movimiento obliga a valorar cápsula y articulación, no solo el tendón.
Problemas frecuentes que conviene diferenciar
Dolor y pérdida de capacidad del tendón, a menudo relacionado con carga, edad, trabajo o deporte.
La relevancia depende del tamaño, el mecanismo, la fuerza, la función y las demandas de cada persona.
Puede coexistir con patología del manguito y contribuir al dolor al elevar el brazo.
Es una causa específica: solo cuando se confirma y correlaciona con los síntomas se valora el barbotaje.
Exploración y pruebas: cada una responde a una pregunta
La consulta combina historia clínica, movilidad, fuerza y maniobras específicas. La ecografía permite valorar en tiempo real el supraespinoso y otros tendones, la bursa y algunas articulaciones. La radiografía puede mostrar artrosis o calcificaciones; la resonancia aporta información adicional cuando la sospecha, el traumatismo o una posible decisión quirúrgica lo requieren.
Tratamiento según diagnóstico y objetivo
Control de carga y ejercicio
En muchos cuadros del manguito son la base para recuperar movilidad, fuerza y tolerancia progresiva.
Infiltración ecoguiada en casos seleccionados
Puede plantearse para reducir dolor a corto plazo cuando existe un objetivo anatómico claro y facilitar la recuperación. Se individualizan sustancia, localización y riesgos; no se infiltra “el hombro” de forma genérica.
PRP: indicación individual, no automática
Puede estudiarse en determinadas tendinopatías o roturas parciales persistentes tras valorar alternativas. La evidencia actual es heterogénea y no respalda su uso rutinario ni permite prometer que regenere o cierre una rotura.
Barbotaje para una calcificación concreta
Es una opción específica para algunas tendinopatías calcificantes. No es el tratamiento habitual de todo dolor de hombro.
Valoración quirúrgica cuando corresponde
Una rotura aguda, completa o de alto grado, una debilidad marcada o el fracaso de un plan conservador pueden requerir valoración por cirugía de hombro.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que saber qué lesión tengo antes de pedir cita?
No. Dolor de hombro es un motivo de consulta suficiente; el objetivo es diferenciar las posibles causas.
¿Tendinopatía y rotura del supraespinoso son lo mismo?
No. Una tendinopatía describe cambios y menor capacidad del tendón; una rotura implica discontinuidad parcial o completa.
¿El PRP cura una rotura del supraespinoso?
No se puede prometer que la cierre o regenere. Su posible uso se individualiza, con evidencia heterogénea y expectativas realistas.
¿Cuándo se plantea una infiltración?
Cuando existe una indicación y un objetivo anatómico concretos, tras valorar alternativas, beneficios y riesgos.
Cuándo consultar con prioridad
Traumatismo con incapacidad para elevar el brazo, pérdida brusca o progresiva de fuerza, deformidad, fiebre, hombro caliente o enrojecido, alteración neurológica o dolor que empeora rápidamente requieren una valoración prioritaria.
Contenido informativo revisado con referencias generales disponibles en Fuentes médicas.

